miércoles, 16 de junio de 2010

Obsolescencia planificada



Un antropólogo llamado Marvin Harris, tras años estudiando las tribus perdidas de los montes de Papúa, decidió ampliar su estudio hacia sus compatriotas norteamericanos, para en 1981 editar un libro al respecto. En el mismo desarrolla su teoría sobre el materialismo cultural, ahonda sobre el concepto de ciclo vital de los productos, e introduce uno nuevo: la obsolescencia planificada.

Se trata de una premisa de marketing según la cual un producto o servicio se queda obsoleto en un plazo de tiempo determinado previamente por el fabricante o proveedor del mismo. Va mucho más allá de la vida funcional del producto, que puede ser muy larga, dejando al margen casos de fabricantes sin escrúpulos que han podido producir un artículo con un diseño de origen que garantice el fallo del mismo en un plazo concreto, generalmente justo pasado el periodo de garantía ofertado, cuestión que estadísticamente está más que probada. ¿Quién no ha sufrido la avería de un aparato electrónico poco después de finalizar la garantía?. El producto puede tener una vida funcional mucho más larga, pero el fabricante lo sustituirá en el mercado con otro, con especificaciones muy similares al anterior, haciéndolo parecer obsoleto a la vista del consumidor y forzar la compra del nuevo. Esta técnica explota la buena fe del consumidor, que se lanza a la compra del "nuevo y mejor", empujado por una falsa necesidad creada por el fabricante o distribuidor, adquiriendo un producto o servicio que en la gran mayoría de los casos no cumplirá con sus expectativas.

Acaba de terminar el E3 2010 donde hemos comprobado la lucha encarnizada entre los tres grandes del mundo de los videojuegos -Nintendo, Sony y Microsoft- para renovar sus productos con valores añadidos que mejoren la experiencia del consumidor. En el mundo audiovisual, nos intentan vender hoy televisores con tecnología 3D, cuando la realidad es que hasta fin de año no habrá nada en juegos 3D (para PS3), y en amazon, la mayor tienda del mundo mundial en contenido audiovisual, aparece una única película en BluRay3D (y en pre-reserva, no está todavía disponible). Eso suponiendo que quieras gastarte el sueldo en una tele 3D, más el reproductor de BluRay compatible, más las gafas activas para cada miembro de la familia.
Se suponía que con el Mundial de fútbol, tradicionalmente el acontecimiento televisivo que más impulsa la renovación de equipos audiovisuales en el hogar, por fin tendríamos televisión en alta definición. Pues no, a no ser que te estés dejando la pasta en Digital+, con su parabólica, su descodificador y sus cables coaxiales añadidos.

Se acaba de regular por Real Decreto la TDT en alta definición. Muy tarde, tan tarde que han sido los fabricantes los que han marcado las especificaciones técnicas (y no las necesidades reales actuales y futuras) que ya se conocían desde el acuerdo de Junio del pasado año entre los fabricantes de equipos y los distribuidores de señal. Según este Real Decreto, a partir de ahora todos los televisores superiores a 21 pulgadas (cifra que al día de hoy se me antoja ridícula) estarán obligados a incluir un sintonizador de TDT en alta definición. Cosa que ya se venía haciendo desde hace mucho tiempo en países de nuestro entorno, como Francia. El estándar adoptado está basado en MPEG-4/H.264, un codec propietario, es decir, sometido a patentes por un montón de empresas sobre su desarrollo, y aunque por ahora en Europa no se admiten patentes sobre software, éste hecho podría cambiar en un futuro. ¿No habría sido mejor usar un codec libre? Una gran chapuza de largo alcance.

Nos han vendido cientos de miles de aparatos con crípticos mensajes: HDReady, FullHD, DVB, CAM... y asegurándonos una vida útil de al menos 10 años, muy superior a los viejos CRT (no confundamos con el concepto de ciclo de vida, anteriormente comentado y propio del marketing) .

En la actualidad nos podemos encontrar con tres perfiles de televidentes (muy simplificados a efectos expositivos):

  1. Los interesados en programas rosas, disgustados porque han tenido que comprar en el Carrefour un sintonizador de TDT externo para poder ver y escuchar, bajando sensiblemente el volumen del receptor, las zafiedades de Belén Esteban (cuyo único talento conocido es haberse dejado inseminar por un torero) con la misma o peor calidad que antes.
  2. Los cabreados por no poder ver un Mundial en alta definición con su nueva tele plana del Mediamark de 499€, porque "yo no soy tonto", con una calidad muy superior a la habitual, no podemos negar que el salto de SD a HD en retransmisiones deportivas es espectacular.
  3. Un tercer grupo de consumidores más interesados por las nuevas tecnologías e indignados por no poder disfrutar de los contenidos a 1080i que ofrecen todos los países del entorno, como Francia, Alemania, Reino Unido, etc., y resignados a sufrir con envidia la oferta en Estados Unidos (que lamentablemente juega en otra división).
Menos el primer y numeroso grupo, más preocupado por la enésima derrama que tendrá que pagar para adaptar la antena y los amplificadores comunitarios una vez más, el resto se llevará una desagradable sorpresa cuando sintonicen un canal autonómico o estatal en HD (en pruebas, por supuesto), y se encuentren con pantallazo negro, o en el mejor de los casos un críptico mensaje recordando que nuestro televisor no es compatible con la señal emitida.

Yo he renunciado hace tiempo a la tele en directo. Las películas y pocas series que sigo, prefiero descargarlas y verlas cuando quiero. Y si me merece la pena, en alta definición. El pasado fin de semana pude ver el último capítulo de la sexta temporada de House a 720p (Fox la emite a 1080i), unos días antes de su emisión en abierto en Cuatro. Y con una calidad muy, muy superior.

Es lo que pasa cuando se legisla tarde y basándose en las presiones de los grandes fabricantes y distribuidores, transponiendo normativas de otros países que pudieron ser acertadas en su momento, pero que hoy son obsoletas, que esto de la tecnología avanza que se las pela, y de espaldas a las necesidades de los ciudadanos.

Si alguien se ha sentido ofendido, es libre de replicarme en los comentarios. Todos menos Miguel Sebastián, uno que iba para alcalde pero se quedó en mono, que mejor pida cita para consulta con un buen antropólogo, lamentablemente Harris murió recientemente.

2 comentarios:

  1. Yo creo que el principal problema es el primero, el de los equipos que se rompen 2 años y 1 día después de comprarlo.

    Respecto al resto, la publicidad podrá ser algo engañosa, pero es la gente la que se deja engañar. Llevaban mucho tiempo con el apagón analógico y se seguían vendiendo teles sin TDT integrado.

    Y sí que es verdad que la legislación siempre va por detrás de la tecnología. Lo que habría que intentar es que no fuera tan por detrás.

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  2. No es la gente la que se deje engañar. La labor del legislador es anteponerse a estas cuestiones con normas que protejan al ciudadano, en este caso usuario. Y aquí es precisamente donde falla el sistema. El Real Decreto debería haber estado vigente mucho antes, para acabar de raíz con los desmesurados ánimos de lucro de las multinacionales, y lo que es más importante, proteger al consumidor.

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