viernes, 21 de enero de 2011

Vuelve Carolina

El pasado sábado tuvimos la ocasión de cenar en 'Vuelve Carolina', la última aventura empresarial del deniata de origen extremeño Quique Dacosta, abierto desde el pasado día 3 en el centro de Valencia. Un gastrobar de nivel un escalón por encima del también reciente MecartBar.
No pretende ser ésto una crítica gastronómica a lo Philippe Regol, ni mucho menos. Tan sólo unos apuntes de una gran cena en familia.

Un bar amplio, íntegramente forrado en pino al natural, con unos jardines verticales propios de Ikea. Una gran cocina entre la barra y la sala, abierta al público, donde la ingente cantidad de personal y pucheros nos hacen sospechar en cuidadas elaboraciones y una compleja mise en place.
Atento el servicio de sala y rápida su atención. Unas olivillas y un buen ajoaceite para entrar rápidamente en materia.


Espuma de yogur de foie con migas caramelizadas y frutos secos. Deliciosa textura, pero poca presencia del foie gras.








Gazpacho de bogavante (homenaje a Ferrán Adriá, en la carta de El Bulli en 1989). Muy suave, acompañado de porciones del crustáceo de buen tamaño. Lo de combinar el gazpacho con marisco siempre funciona (recuerdo el gazpacho con percebes de Abraham García en Viridiana)



Un clasico de El Poblet: La gallina de los huevos de oro: un plato que me apetecía probar. Huevo de corral cocinado a baja temperatura con papel de oro, con un caldo de café y ceps con oro en suspensión.
De un virtuosismo técnico evidente.




Otro clásico, esta vez de la mano de JuanMari Arzak: ravioli de txangurro con espuma de coliflor. Visualmente no dice mucho pera la combinación de sabores es deliciosa. Por algo ha sido recreado una y mil veces (Mugaritz, sin ir más lejos)




Pieza de ternera con patata-puerro-trufa. Homenaje a Marcelo Tejedor. Perfecta la cocción de la carne, aunque sin mucho sabor.







Cazuela de suquet de rape mediterráneo. Otro clásico de Dacosta, para mi gusto de lo mejor de la noche. 2 piezas de rape perfectas con un caldo que te mete el mediterráneo directamente en vena.






Postres: bosque de chocolate (homenaje a Paco Torreblanca, el #1). Un gran juego de texturas y sabores.







Guianduja de cítricos (homenaje a Santiago Orts). Un sabor impresionante. Aquí no hubo disparidad de opiniones: madre e hijo se tiraron a los dos postres simultáneamente como si les fuera la vida en ello.






El bebercio: Corolilla reserva (D.O. Utiel-Requena)









Fotos hechas con en móvil, de pésima calidad.
En resumen, muy buena experiencia. Nos apretamos tres buenas cenas de calidad a precio de un menu degustación de cualquiera de los grandes.
Mantengo a Quique Dacosta el primero de la lista para una visita en cuanto las cosas cuadren.